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By: Launa Doll
En el tiempo que preparamos un horneado, eternamente, pero constantemente, hay algún al lado de la asador (un cuñado, un amigo, el suegro) que nos remarca todo lo que estamos haciendo mal (andá dando vuelta ese choricito, subí un disminuido la parrilla, etc.).



Nos ponemos en ese lugar insoportable y compartimos las diez cosas que un barbacoa no cargo hacer a la hora de prender el fuego, aderezar la molla y servirla. Estos son los diez pecados capitales del parrillero.

1. Usar alcohol para prender el fuego

Los asadores consagrados consideran esto una verdadera mariconeada. Beneficiarse alcohol para invocar a la diosa de las llamas no sólo acelera el proceso de cremación del fuego y nos priva de una gloriosa "previa" -con caldo y quesito mientras el asunto se pone en marcha-, sino que incluso resulta excesivo comprometido.

2. Echar al fuego cualquier leña

El fuego no es el hipopótamo de Pumper Nic, al que se le puede echar cualquier cosa. Hay que cuidarlo, avivarlo, verlo crecer como a un crío falto que se convierta en un esperpento. En este sentido, es bastante habitual que el fuego se apague porque la leña no es buena o porque uno tira fragmento inmoderado grandes. For those who have almost any queries with regards to in which as well as tips on how to work with Artículo completo, you are able to call us at the site. Inmediato, tres datos a tener en cuenta: primero, que la leña que se va a dedicar deuda encontrarse perpetuamente estacionada, desprovisto impregnación; ayudante, que las dos mejores variedades para hacer un dorado son la de espinillo y la ñandubay (no el quebracho); tercero, que hay que tener entereza porque un poste grande tarda una instante y media inclusive que está listo para calentar nuestro horneado.

tres Tapar la pulpa con papel de diario

Uno de los grandes temores de cualquiera barbacoa es que la carbón no alcance para cocinar la carne. Por eso utilizan toda clase de artilugios para lograr el codiciado "efecto hornito". Uno de ellos es tapar la chicha con papel de diario. Sin bloqueo, los expertos consultados afirman que esto no es estimable desde el punto de vista sanitario.

cuatro Cortar la sexo para ver si está jugosa

Cortar la pulpa para "ver si está jugosa" debería ser caratulado por la Justicia de los asadores tal un crimen de lesa humanidad. Ese talud (por más leve que sea) provoca un achique de los jugos más sabrosos y hace que termine seca a modo tapa de escarpín. Este equivocación se aprecia principalmente en lomos y bifes de ladronzuelo, que pierden toda gracia cuando no están jugosos.

5. Poner la chicha congelada en la armazón

Sucede con repetición. Uno hizo las compras la anochecer pasado y decide que la molla se quedará en el freezer inclusive el alba siguiente, "para que se conserve mejor"; y luego, directo a la asador. Equivocación grave. El que haga esto comerá un tostado duro. Primeramente de echar la carne a la parrilla hay que estabilizar temperaturas: sacarla del frigorífico, que aval al frío de la heladera y recién cerca llevarla a la parrilla.

seis Bajar demasiado la armazón

Como dijimos, el barbacoa amateur convive a diario con el miedo a que se le apague el fuego y que la ascua no alcance para aderezar la carne. Por eso baja la rejilla hasta que los fierros casi tocan el cisco. El producto es, indefectiblemente, que la sexo quede arrebatada. Esto es: sexo cocida por exteriormente -inclusive calcinada- y roja por dentro.

7. Poner la cinta de horneado así nomás

La faja de horneado es el corazón de toda buena parrillada y prepararla es tan simple que resulta inconcebible que, al momento de echarla a las brasas, muchos cometan el error de colocarla de margen o, ínfimo aún, con el lado del hueso hacia arriba. La tira siempre se coloca con los huesos hacia bajo y puede estar así durante horas. Recién corto primeramente de servirla se la rota para que se terminen de guisar los otros costados.

ocho Servir la molla en bandejas metálicas

El horneado puede quedar correcto, pero si se come frío, todo el afán habrá sido en vano. Eso le pasa a los amateurs que llevan la pulpa a la mesa en bandejas metálicas que bajan la temperatura de la molla. Lo correcto es aprovechar tablas de madera, aun lo ideal es usar braseros que aseguran que los cámara lleguen a la mesa calentitos, a modo débito ser.

nueve Apurar mollejas y chinchulines

Uno de los errores más comunes es apurar mollejas y chinchulines colocando bajo ellas gran cantidad de brasas, lo cual genera una detestable "gomosidad" de la achura en cuestión. Una buena disyuntiva en el asunto de las mollejas es calentarlas y, una vez que están lo suficientemente sólidas para cortar, echarlas como lonjas para que queden bien crocantitas.

10. Ser anhelante

Dejamos este último punto para el colofón porque sin dudas es el más importante. Todo lo que apunte a apretar el proceso del asado terminará saliendo mal: poner pastillas para prender el fuego, usar briquetas, estimular las brasas con secadores de crin o darle a la molla más vueltas que una calesita. El tostado es el panegírico de la cachaza y el disfrute beato se encuentra en dedicar al proceso el ciclo que merece.
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